Nace en San Juan de Pié de Puerto, de la Baja Navarra en 1529.

Sus padres como otros tantos hidalgos se trasladan a la entonces muy próspera ciudad de Baeza. Finalizando su bachiller en Arte marcha a la joven Universidad de Alcalá  de Henares, donde obtiene el título de Bachiller en Medicina, Licenciatura y por último, en 1559 el grado de Doctor.

De nuevo regresa a Baeza donde Felipe II le concede la plaza de médico, afincándose y teniendo casa principal en Linares en 1571, y donde fijó su residencia hasta su muerte en 1589. Sus restos reposas en el antiguo cementerio parejo a la Iglesia de Santa María la Mayor e Linares, donde nuestra fundación lo inmortalizó con una placa en 1999.

Juan Huarte de San Juan es un hombre universal al tener la dicha de escribirnos “El Examen de Ingenios para las Ciencias”– primera edición en 1575-. Donde muestra las diferencias de las habilidades que hay en los hombres y el tipo de trabajo que a cada uno le corresponde en particular.

A partir de esta obra cada sujeto pudo conocer su ingenio creando lo que hoy llamamos pruebas psicométricas para poder medir y escoger el estudio de la ciencia en que más ha de aprovechar.

La finalidad de la obra como bien explica en el Proemio de la misma es establecer una ley muy elemental: que el carpintero no hiciese obra tocante al oficio de labrador, ni el tejedor de arquitecto, ni el médico abogase… sino que cada uno ejercitase sólo aquel artes para el cual tuviere talento natural, dejándose los demás.

Huarte es el primer científico que nos da herramienta para orientar y seleccionar a los jóvenes en su profesión, además de pretender que las Facultades tuvieran examinadores para saber si el que quisiera estudiar dialéctica, filosofía, medicina, teología o leyes gozaban del ingenio que para cada una de estas ciencias había menester, y así evitar  los daños provenientes de un ejercicio sin vocación ni aptitud.

Y en atas de este propósito, Huarte trata en su obra qué naturaleza es la que hace al hombre hábil para la ciencia y para otra incapaz; cuántas diferencias de ingenio se hallan en la especie humana: qué artes y ciencias responder a cada uno en particular; y qué señales se habían de conocer para una exacta elección, que es lo mas importante.

Es el primero en distinguir y darnos  a conocer las diferencias individuales, las diferencias naturales del “ingenio” humano y aplicar con arte a cada uno la ciencia en que más había de rendir en su estudio.

Como renacentista confirma el programa social que en la República expone Platón: la división social del trabajo, la enseñanza obligatoria y el desempeño del trabajo en función de las capacidades intelectuales. Huarte transforma siguiendo a Galeano en un alma única toda la pluralidad de funciones del alma tripartita de Platón y Aristóteles, marcando distancias respecto al modelo escolástico: memoria, entendimiento y voluntad. Desaparece la voluntad, avisándonos de que el concepto de libre albedrío se transforma en potencia del cuerpo. Toda una novedad.

Para Huarte, la educación no es otra cosa que un auxiliar de la naturaleza del sujeto y cuando el temperamento corporal no es apropiado para una ciencia de los recursos pedagógicos son inútiles. Como Aristóteles considera el cerebro del niño una tabla rasa, los recuerdos infantiles afectan profundamente, de ahí la importancia de una educación temprana.

Lo hermoso de su obra es que no es especulativa, sino que es práctica. Es la primera obra empírica universal.

Cervantes llama a su libro El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha tras la lectura a Juan Huarte, así como el nacimiento del empirismo y de que se empezara a hablar  entre otra de la “Inteligencia”, palabra anteriormente nunca dicha, también se lo debemos a Juan Huarte.

En su obra se distinguen dos partes con el denominador de la mejora de la intelectualidad española, como él dice:

  1. Una en busca de la mejora profesional de las letras por selección de los jóvenes que acudían a las Universidades, mediante el análisis de sus aptitudes ( no de sus conocimientos)
  2. Otra en busca de la mejora corporal y mental de los españoles, mediante en un orden racional y cuidados de la niñez.

En la primera es el precursor de la “Orientación Profesional” y en la segunda un pedagogo consumado. Es por ello que a Juan Huarte se le tiene por el padre de la Psicología Diferencial y Aplicada.

Su obra tuvo una rápida difusión en el extranjero. Se hicieron 25 reediciones en español, 25 en su versión francesa, 7 en italiana, 6 en la inglesa, 2 en la alemana, 1 en la holandesa y 3 en latina. Lo que revela un triunfo apoteósico en el mercado del libro, y la consagración legítima de esta obra de licencia.